Redes sociales: ¿Qué soy y qué publico ser?

No hace mucho tiempo estaba comiendo con mi pareja y unos amigos en la terraza de un maravilloso restaurante. Yo venía muy cansado de una semana dura de trabajo y había tenido una mala mañana. Necesitaba desconectar y comer una estupenda paella (uno de mis platos preferidos). Al llegar a la mesa vi que éramos 6 personas para comer, pensé “genial, lo pasaremos en grande” pero no fue así.

Solo llegar pedimos la comida (teníamos hambre) y tardó un tiempo razonable. Cuando por fin llegó el amable camarero nos empezó a servir. Yo esperaba que todos los platos fueran servidos, pero me moría de hambre… Justo cuando creí que iba a satisfacer mi inaguantable apetito oí: ¡ESPERA, ESPERA! Faltaba la foto a la paella.

Esa primera foto pareció no agradar a quienes las hacían (4 de los 6 comensales) y tuvieron que hacer varias más. Pasaban los minutos… Después de la foto tocaba subirla a las redes sociales. Era importante que sus agregados supieran que estábamos en un restaurante excelente, al sol, con un gran manjar. Etiqueta del sitio, etiqueta de los presentes, un texto que llame la atención y música de fondo. Todo esto llevo unos 10 minutos. Por fin alguien dijo que aproveche y yo devoré el primer grano de arroz. ¿Sabéis que? Estaba fría.

¿Mostramos realmente lo que somos en nuestras redes sociales?

No lo vimos venir, no nos explicaron como funcionaba o que consecuencias tendría y ahora la gran mayoría de la sociedad muestra o ha mostrado parte de su vida en las famosas redes sociales. Me parece licito e incluso en muchos casos positivo, solo tengo una duda: ¿Mostramos realmente lo que somos?

La pertenencia a grupo y admiración de los demás son pilares importantes en la estabilidad de nuestros adolescentes. Su grupo de amigos se antoja como algo fundamental en su bienestar.

Seré sincero, creo que a todos nos gusta esa sensación de sentir que los demás te bailan el agua y te admiran. Una palmada en la espalda que más allá de cierta o no, produce una agradable sensación.

En redes sociales colgamos lo mejor de nosotros, nuestra versión más top. Eso sí, cuando nos encontramos con el mejor juez posible: nosotros mismos, tenemos la posibilidad de evaluar si verdaderamente somos aquello que hemos mostrado en las redes o si bien en totalidad o parte hemos mostrado lo que nos gustaría ser o queremos que piensen que somos.

Si lo que hemos colgado no se asemeja a la realidad se genera un descontento y una impotencia enorme. La diferencia entre lo que soy y lo que digo ser en las redes se llama frustración, muy amiga de la depresión y la adicción.

Es importante encontrar nuestra propia identidad, sin pensar en las opiniones de los demás. De eso se forma la autoestima. Debemos ser conscientes que lo sinceramente fundamental son nuestros valores, principios y actuaciones.

Oigo mucho hablar de la seguridad. De no colgar según que fotos para que no pase nada desagradable. Fundamental. Pero no menos importante es pensar antes de subir una imagen. Pensar que esa fotografía jamás volverá a disfrutar de la privacidad, que siempre estará en la nube y que quizás al cabo de unos años no nos hará bien o nos arrepentiremos de haberla subido. Colgar una fotografía en una Red Social o en un grupo de amigos implica que cualquier persona la puede llegar a ver. Si eso no te preocupa adelante, si no piénsalo dos veces.

Por ello, colguemos lo que deseemos, solo faltaría, pero con cabeza, reflexión y jamás queriendo demostrar algo que no eres. No te hace falta.

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