Quiero emprender y no sé por dónde empezar

Emprender es toda una aventura que puede llevar consigo tanta alegría como dudas y estrés. Hay muchas voces internas y externas que nos pueden mandar mensajes confusos: “vamos, yo puedo”, “tengo una grandísima idea”, “es mi sueño dedicarme a lo que quiero y ser mi propio jefe”. También se despiertan pensamientos negativos: “cómo te vas a arriesgar con la que está cayendo”, “no vas a tener vida con todo el estrés que te vas a pegar”, entre otros.

La RAE nos aporta esta definición sobre emprender: “Acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro”.

Claro está que nos trae su dosis de dificultades y de “peligros”, y aquellos que hemos decidido lanzarnos a la aventura del emprendimiento sabemos que el camino es único y específico para cada uno de nosotros, que no siempre es fácil, pero que también lleva consigo muchísimas satisfacciones. La vida misma, ¿no? 

Cuatro pasos para enfocarte a emprender

Desde Elles Coach nos gustaría compartir contigo los cuatro pasos que nos parecen particularmente importantes. En este post no entraremos en los pasos administrativos, sino que nos gustaría enfocarlo en el mindset a la hora de emprender. 

Desde nuestra propia experiencia, los cuatro pasos son: 

1. Poner foco

En todos los libros relativos al emprendimiento podremos leer sobre lo importante que es definir claramente la visión, la misión y los valores. Una cuestión básica, aunque no es una tarea tan fácil como parece y muchas empresas no le dedican el tiempo que realmente requiere. 

Nosotras disfrutamos mucho de esta fase de reflexión y de creatividad previa seguramente porque decidimos dedicarle tiempo quitándole hierro. La visión y la misión evolucionan con la empresa, con flexibilidad y agilidad, a medida que esta va cogiendo carrera y experiencia. No es definitivo. 

Una recomendación sería agendar “paradas” con cierta frecuencia para leer, retocar y reajustar nuestros “statements” de visión y misión. Los valores son nuestra esencia, por lo que en teoría debería haber menos movimiento y cambios. Aun así, volver a leerlos, acordarnos del motivo por el cual los elegimos y empoderarnos con ellos puede ser muy útil en el camino.  

Otra recomendación es utilizar la visión, la misión y los valores como vara de medir y como una referencia a la cual volver para mantener el foco tanto a corto como a largo plazo

Si tenemos un porqué y un para qué hacia el cual dirigirnos, si tenemos una razón de ser clara, si tenemos un objetivo claro y medible que alcanzar, entonces nos será mucho más fácil no perdernos por el camino. Eso nos permitirá también enfocar nuestra energía y recursos hacia lo más importante y lo más urgente, incluso en los momentos de “dificultad y peligro”. 

2. Desarrollar nuestra inteligencia emocional 

Hay tres pilares fundamentales en la inteligencia emocional que se refieren a nosotros mismos y que serán nuestros grandes aliados si aprendemos a trabajarlos.

Conocernos a nosotros mismos

Por supuesto, el punto de partida es el autoconocimiento. Conocernos a nosotros mismos resulta clave a la hora de definir nuestro propósito en la vida y establecer nuestras metas y objetivos. 

¿Cuál es mi esencia? ¿Qué me gusta realmente? ¿Qué me sienta bien? ¿Qué es lo que me afecta? ¿Qué emociones y pensamientos me genera? ¿Cuáles son los orígenes y las causas? ¿Cuáles son mis recursos? ¿Cuáles son mis limitaciones? 

Aquí es importante saber distinguir entre lo que me sienta bien a mí del conjunto de ataduras y lealtades externas a las que intento responder y satisfacer. 

Trabajar nuestra autorregulación

El emprendimiento es como una montaña rusa llena de subidones y también de bajones, sobre todo en los primeros años de vida. Desarrollar nuestra capacidad de gestionar y regular nuestras emociones nos permitirá seguir avanzando hacia nuestras metas y hacia nuestro propósito, “canalizando” nuestros niveles de energía. 

Los altibajos forman parte del camino del emprendedor y es fundamental para nuestra salud poder gestionar su intensidad. Si imaginamos la intensidad de cada emoción como si fuera una rueda de volumen, nos interesa encontrarnos en la media, ni tan alto ni tan bajo, para estar en equilibrio. ¿Cómo se hace? Esto implica la capacidad de analizar nuestras acciones y los acontecimientos que nos impactan y poder ajustarnos de forma autónoma cuando la situación lo requiera. 

La capacidad de compromiso

Y, por último, saber avanzar desde la automotivación: es decir, nuestra capacidad para comprometernos hacia nuestro objetivo de tal forma que la iniciativa y la voluntad de alcanzar nuestra meta emane de nosotros mismos. La automotivación nos permite mantener el compromiso con los objetivos que nos hemos propuesto, incluso cuando nos enfrentamos a los imprevistos y otras adversidades en nuestro camino. 

La automotivación nos permite avanzar desde la responsabilidad y la resiliencia, incluso en los baches, buscando responder siempre a las siguientes preguntas: ¿qué es lo que sí depende de mí?, ¿qué es lo que yo sí puedo hacer desde ya mismo? 

3. Estar en un mindset basado en la confianza

Primero, y ante todo, confiar en nosotros mismos como base, como punto de partida. Esto no nos evitará los momentos de duda, de autocuestionamiento y de bajón, pero nos dará fuerza para reenfocar y para volver a la acción. Y, por supuesto, confiar en nuestro proyecto, confiar en el entorno. 

Confiar es abrirnos a nosotros mismos y a los demás, confiar es arriesgar, confiar es exponernos, confiar es movimiento y acción. 

Confiar no significa ser ingenuo y creernos todas las promesas que nos hacen por ahí. Si empezamos desde nosotros mismos, poder confiar en nuestro propio criterio y saber que también podemos confiar en criterios externos, como los de quienes nos acompañan —socios, colaboradores, expertos externos, proveedores, amigos…—, entonces es más probable que sigamos avanzando y que no nos dejemos paralizar por el miedo. 

La cultura del miedo nos inmoviliza y nos impide tomar decisiones, innovar, ser creativos y arriesgar. Desde el miedo tememos equivocarnos, ser juzgados, fracasar y errar, y nos quedamos parados. 

Sin embargo, desde la confianza, confiamos en que el conjunto de criterios propios y externos nos ayudarán a equivocarnos lo menos posible y/o a solucionarlo lo más rápidamente posible (fail fast). 

Está claro que, desde la confianza, gestionamos nuestras expectativas, entendemos y aceptamos que no nos vamos a salvar al 100% del error, pues asumimos que forma parte del camino, de la experiencia y del aprendizaje.  

4. Pon una dosis de disfrute en tu camino

Por último, pero no menos importante: saber disfrutar del camino. Es muy fácil entrar en el círculo vicioso de avanzar sin levantar la mirada, sin parar el cuerpo, sin escucharnos, porque siempre hay trabajo, y más al principio del negocio. 

A veces, el camino será fácil de andar y, otras muchas veces, no tanto. Mantener el círculo virtuoso de saber parar y celebrar los pequeños y grandes hitos que conseguimos solo depende de nosotros mismos. Solo depende de nosotros instaurar momentos a lo largo de la semana y/o durante el mes en los que poder parar y mirar todo lo avanzado, todo lo aprendido, todo lo ganado y todo lo perdido, que nos servirá de aprendizaje para el futuro. 

Si sabemos parar y disfrutar de estos momentos (a veces muy breves y simbólicos), podremos disfrutar viendo cuánto hemos crecido y así alimentar las ganas de ir a por más. 

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