Proteger la piel del sol: una inversión para el futuro

Solo tenemos una piel y nos tiene que durar toda la vida. Hay tres consejos básicos para preparar la piel para la llegada del verano: prevenir, prevenir y prevenir.

Todos disfrutamos de los días cálidos y soleados del verano, la época del año para descansar por excelencia. No obstante, el sol y el calor pueden pasar factura a nuestra piel: envejecimiento prematuro, arrugas, manchas, sequedad y otras enfermedades.

¿Cómo saber qué tipo de protección necesitamos?

Conocer nuestra epidermis, cómo aplicar las cremas, cuáles de ellas son efectivas y cómo protegernos según la edad que tengamos nos ayudará a descubrir la mejor forma de cuidar nuestra piel durante la temporada de verano, sobre todo para evitar la temida quemadura.

Los expertos están de acuerdo en que la prevención y protección que necesita un adulto es exactamente la misma que la de un niño. No obstante hay que tener en cuenta que los niños van a acumular y contabilizar toda la energía solar que reciban durante sus primeros años de vida, hecho que condicionará el tipo de alteraciones y patologías que su piel desarrollará el resto de su vida.

Si nos fijamos en las personas mayores, debemos tener en cuenta que son más susceptibles al sol y al calor que cualquier otro grupo de edad, por lo que, para evitar golpes de calor, es muy recomendable no dejar de hidratar el organismo.

Consejos para mantener tu piel hidratada y sana

La ingesta constante de agua, zumos y frutas y verduras es muy recomendables para todos los grupos de edad. Por el contrario, sería bueno evitar las bebidas azucaradas, no quitan la sed ni hidratan como lo haría el agua.

Exponerse al sol sin protección es muy dañino para nuestra piel. El sol es una fuente de energía impresionante que produce distintos tipos de rayos que atraviesan nuestra tez, inciden, afectan y contribuyen al foto envejecimiento de nuestro organismo. Cuando tomamos el sol, lo que hacemos con nuestra piel es lo mismo que le pasa a un racimo de uva expuesto al sol.

Y después de todo esto ¿cómo podemos broncearnos? Como pasa con todo, vale la pena prepararse con cabeza. Podemos hacerlo, pero con prudencia y atención y siguiendo estos simples consejos:

  • Conocer qué tipo de piel tenemos.
  • Comprar el fotoprotector adecuado.
  • Aplica la crema como mínimo media hora antes de la exposición solar. Tiene que ser una capa ligera pero uniforme y bien extendida.
  • Conocer en qué lugar vamos a exponernos al sol (montaña, playa, cerca del ecuador…).
  • Evita las horas “prohibidas”: Entre las 13h y las 16h el sol incide verticalmente sobre nosotros, por lo que es muy desaconsejable exponernos directamente a él.

Cuidar nuestra piel es una inversión de futuro, vale la pena cuidarla ahora para hacerse mayor de la mejor manera posible.

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