Nunca se es lo suficientemente mayor como para dejar de aprender

Por Patricia Ramírez

¿Eres de los que por cumplir años te acomplejas, piensas que te deterioras, que la sociedad te aparta, que ya no eres capaz de aprender nada más, que cumplir años es apoltronarse en un sillón y esperar a que vengan los nietos a verte? Pues entonces este artículo te va a venir como anillo al dedo.

Déjame decirte que hoy en día sabemos que mantener el cerebro joven depende en gran medida de la actividad a la que lo sometes. Así que cuanto más te apalanques, mayor será el envejecimiento neuronal. Tus neuronas están deseando que les des una buena dosis de marcha, que hagas ejercicio con ellas, que las estimules y les des vidilla. Tus neuronas también quieren mantenerse jóvenes.

Hacerse mayor significa cumplir años. La edad es un concepto numérico, como el peso, pero no determina tu actitud ni la juventud. Hay personas con cincuenta años que están muertas en vida y otras con ochenta que se están comiendo el mundo.

Necesitas ejercitarte para estar activo. Aquí te propongo una serie de actividades que ayudarán a tus neuronas a mantener su capacidad de concentración, de estar atentas, de aprender, de memorizar, de relacionar, etc. Puedes entrenar tus funciones cognitivas para sentirte mejor mentalmente.

Envejece nuestras neuronas la vida sedentaria, estar triste, quedarse en la zona confortable o la práctica de hábitos poco saludables relacionados con el alcohol, el tabaco o la mala alimentación. Por el contrario, nuestras neuronas y las conexiones entre ellas se fortalecen cuando uno:

  1. Practica ejercicio físico, del tipo que sea y bajo la recomendación de su médico: nadar, jugar a la petanca, dar largos paseos, hacer taichí, bailes de todo tipo, trabajo de fuerza. Sabemos que existe una relación directa entre la práctica de ejercicio físico y la neurogénesis. La neurogénesis es la producción de nuevas neuronas y nuevas ramificaciones. Esto hará que el cerebro se mantenga en buen estado de forma. Entrenar el cuerpo para entrenar la mente.

  2. Lee, lo que sea. Revistas, libros, internet, folletos de supermercados que echan en el buzón, cartas antiguas de amigos… Leer estimula tu fantasía, la capacidad de relacionar, y entrena tu atención y concentración, además de ser una fuente de conocimiento.

  3. Juega.A las cartas, al solitario, con las aplicaciones del móvil. Jugar es una fuente de placer, te relaja y te reta.

  4. Sigue aprendiendo. ¿Qué dejaste de estudiar cuando no tenías tiempo? Muchas personas renuncian a aprender cosas interesantes como un idioma, la cultura egipcia, la metafísica, informática… Cada uno tiene intereses distintos. Ahora puedes aprender por aprender, y en estas condiciones, en las que no hay presión más que el mero hecho de satisfacer tu necesidad, se aprende con mucha facilidad. Existe una universidad para mayores, infórmate en tu ayuntamiento. Y si no, tienes cursos, clases, internet, tutoriales… Da igual la modalidad, lo importante es sacar a tu cerebro de la zona de confort y enseñarle nuevos aprendizajes.

  5. Calcula y haz que tu mente trabaje. Cuando vayas al supermercado a comprar, calcula el precio total del carro antes de llegar a la caja. Haz sudokus, cuentas, multiplica matrículas, resta hacia atrás de siete en siete…

  6. Habla mucho con la gente. No solo con la familia. Llama también a los amigos, habla con el taxista, con el frutero, con tu médico. Hablar, además de ser algo gratificante porque permite relacionarnos, activa nuestro vocabulario.

  7. Aprende cada día una palabra nueva. Busca en internet o en un diccionario palabras que desconozcas, elabora frases con ellas y utilízalas a lo largo del día.

  8. Duerme y descansa. El sueño es reparador para cualquier órgano del cuerpo.

  9. Sé curioso. Pregunta, investiga, trata de conocer el huevo y quién lo puso. Ser curioso no es ser cotilla.

  10. Participa en algún voluntariado. Te permitirá sentirte pletórico al compartir, empatizar y ser generoso. Además, te ayuda a relacionarte y no sentirte solo.

  11. Cambia el camino a casa. Solemos conducir o caminar siempre por el lugar que conocemos. Si cambias la manera de llegar o de salir de casa, o de la de tus hijos, también obligas al cerebro a planificar y recalcular.

  12. Trabaja tu mano y pie no dominantes. Trata de jugar a la petanca con la izquierda si eres diestro, de abrocharte la ropa con la mano no dominante, de cepillarte los dientes, etc. Así estarás ejercitando no solo la musculatura, sino la lateralidad.

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Cuanto antes se adopten hábitos saludables, más protegido estará el cerebro.

 

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