Beneficios de llevar un estilo de vida minimalista y zero waste

Gracias al haber pasado por unas cuantas mudanzas, que fueron bastante estresantes, algo hizo “click” en mi cabeza y decidí empezar a leer sobre llevar una vida más sencilla. Esto me llevó al minimalismo.

El minimalismo como estilo de vida

Mi “viaje” por este estilo de vida comenzó vendiendo y regalando un montón de objetos, de ropa que se habían convertido en trastos que solo ocupan espacio, cogían polvo y nos hacían la vida más pesada cada vez que nos teníamos que mudar.

Cuando empecé a deshacerme de todo lo que creía que no aportaba valor a mi vida, también me di cuenta de lo consumista que había sido durante los años anteriores, el dinero y el tiempo que había perdido en comprar cosas que se quedaban arrinconadas al fondo de un armario y con ello el daño que estaba haciendo al planeta con mi ritmo de vida. Tampoco os voy a engañar, no era de las personas más consumistas que podrías conocer, pero sin duda, muchas veces me dejaba llevar por las compras compulsivas y por la publicidad.

Así, descubrí también el movimiento “zero waste” o cero residuos, en español, o lo que es lo mismo, llevar un estilo de vida que sea lo más amigable con el planeta y creando el menor número de residuos posibles.

Como veis, yo llevo un tiempo intentando mejorar mi estilo de consumo a uno más consciente y creo que si aún no lo habéis hecho, pero os lo estáis planteando, ahora que estamos todos en la cuarentena, es buen momento para replantearnos qué cambios podríamos hacer para ayudar al planeta, por supuesto me incluyo, ya que siempre se puede seguir mejorando con pequeños cambios.

Beneficios del minimalismo y del movimiento zero waste

Sin duda, a lo largo de estos últimos 4 años de llevar un estilo de vida lo más minimalista y consciente posible, he obtenido muchos beneficios que creo que no solo me han ayudado a mí, sino a las personas que me rodean.

Os traigo algunos de los beneficios que para mí ha tenido el minimalismo de la mano del zero waste:

1. Ahorras dinero y ayudas al planeta

Por donde más empecé a ahorrar dinero fue en mi armario; primero vendí prendas que sabía que nunca me ponía y luego dejé de comprar por impulso y solo compraba si realmente necesitaba algo. Cuando tenía que comprar alguna prenda, tenía dos opciones:

  • Buscar alguna marca de producción local y que, al ser posible, fuese de algún material ecológico.
  • Acudir a tiendas de segunda mano, donde podía encontrar ropa en perfecto estado por buenos precios, y así darle una segunda vida a ropa que otras personas ya no querían, esto sin duda también es un respiro para el planeta.

Otros ejemplos en los que ahorré fue en usar cosas reutilizables, me pasé a usar bolsas de tela, en vez de bolsas de plástico, usando la copa menstrual, reutilizando una botella de cristal de algún zumo o bebida puedes rellenarla cuantas veces quieras y así dejar de comprar botellas de plástico.

Sin duda, ahora que todos estamos en plena cuarentena, hemos podido notar que hemos dado un gran respiro al planeta, nuestro consumo ha bajado, al igual que por ejemplo, el uso del transporte y se ha podido notar una clara mejoría en el aire de algunas ciudades, incluso todos hemos visto lo limpias que están las aguas de los canales de Venecia.

Por supuesto, todos queremos que esta pandemia termine cuanto antes, pero estaría bien intentar sacar algo positivo y que nos ayudase a reflexionar sobre nuestro estilo de vida, ya que este gran parón que hemos tenido que hacer casi todos en nuestras vidas ha demostrado que estábamos haciendo un gran daño al planeta.

2. Menos estrés

Otro de los beneficios que para mí tiene el minimalismo, es la paz mental que me ayudó a tener, esto no significa que sea una fórmula mágica para que seamos más felices, pero sin duda tener mi casa más despejada, hizo que mi mente estuviera también más liberada y me ayudó a enfocarme un poquito más en las cosas que para mí, deberían tener prioridad, por eso me enfoqué más en intentar llevar una vida más consciente con el medio ambiente; no hace falta obsesionarse pero es verdad, que al menos en mi caso, me sentí mucho mejor sabiendo que con pequeños pasos estaba ayudando un poco a reducir mi huella en el planeta.

Pero precisamente en estos momentos de incertidumbre, es muy fácil que volvamos a sentir estrés e incluso ansiedad y debemos trabajar en ello para que no nos domine.

Un ejercicio muy fácil que podemos practicar todos es desconectar, permítete un día para ti y tu familia, sin noticias en la televisión, sin más información sobre el mismo tema en redes sociales, si puedes, apaga el móvil y dedica un día para leer un libro que tengas apartado o si quieres aprovecha para revisar tu armario y sacar lo que ya no uses (además de ordenar tu armario estarás manteniéndote activo), también puedes sentarte a escribir cómo podrías reducir tu huella con pequeños pasos.

3. Aprecias más lo que tienes

Cuanto más tienes, más quieres. Al menos es algo que me pasaba a mí y me atrevo a decir que le pasa a la mayoría. Comprar por impulso y sin pensar supone entrar en una espiral de la que es difícil salir, pero sin duda, con un poco de voluntad se puede. Personalmente me ayudó mucho mirarme a mí misma desde fuera y darme cuenta de que mis actos y mi consumo no solo eran una decisión personal si no que afectaba a otras personas y que sin duda, en mayor o menor medida, estaba contribuyendo a la contaminación del planeta.

Por eso ahora, cada cosa que tengo, intento cuidarla lo máximo posible, para que dure todo lo que pueda y no optar por tirarlo a la primera de cambio para ir a comprar algo nuevo en cuanto tengo la oportunidad.

Seguro que ahora que todos llevamos unas semanas en casa y sin apenas poder salir a la calle, nos estamos dando cuenta, estamos apreciando lo que de verdad importa.

La cuarentena nos está ayudando a apreciar las pequeñas cosas que nos daban y nos dan felicidad y por supuesto, esas “cosas” no son objetos, son los abrazos de nuestra familia y amigos, los paseos bajo el sol, disfrutar de la naturaleza o bajar al parque a jugar con los peques de la casa.

Sé que al menos, cuando todo esto pase, muchos de nosotros habremos reflexionado y apreciaremos más lo que tenemos.

Y por último me gustaría añadir que llevar este estilo de vida no es para obsesionarse contando a ver quién tiene menos número de cosas o para frustrarse porque has tenido que usar algo no reutilizable, disfruta del camino y alégrate por cada pequeño pasito que das, porque es un gran respiro para el planeta. Te animo a que le des una oportunidad e intentes aplicarlo en alguna de las áreas de tu vida.

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