Jubilación anticipada por enfermedad ¿Cómo se puede acceder a ella?

Existe una larga lista de enfermedades graves e incapacitantes que pueden impedirnos desempeñar nuestra actividad laboral. Es en estos casos en los que entra en juego la llamada jubilación anticipada por enfermedad. Esta opción no es una jubilación anticipada como tal, pero funciona como esta. Se trata de una serie de pensiones alternativas que funcionan de una forma muy similar a la jubilación anticipada, garantizando que aquellas personas que se encuentran impedidas puedan optar a una pensión vitalicia.

Requisitos exigidos

Cuando un trabajador está enfermo se deben cumplir los requisitos exigidos, regulados en el Real Decreto 1851/2009 y el Real Decreto 1539/2003. Si se cumplen los requisitos o se acredita una discapacidad de determinado grado, se podrá acceder a esta pensión anticipada.

Según establece el RD 1539/2003, “con una discapacidad igual o superior al 65 % se podrá anticipar la jubilación 0,25 años por cada año cotizado; y si además se justifica la necesidad de una persona adicional para realizar los actos esenciales de la vida diaria, ascenderá a 0,5 años por año cotizado. Es decir, por cada dos años cotizados podrás anticipar la jubilación un año, o por cada cuatro, uno en el caso del 0,25”.

En cualquier caso, el principal requisito es acreditar una discapacidad igual o superior al 45 % causada por una enfermedad de las que aparecen en el listado cerrado por ley. Si la discapacidad es igual o superior al 65 %, no será necesario acreditar una enfermedad causante y siempre se podrá acceder a la jubilación anticipada.

Enfermedades crónicas que permiten una jubilación anticipada

Según el RD 1851/2009, solo algunas enfermedades son consideradas causantes de una disminución de la esperanza de vida. Las enfermedades que permiten una reducción de la edad de jubilación en los supuestos de una discapacidad existente igual o superior al 45 % son:

  • Discapacidad intelectual.
  • Parálisis cerebral.
  • Anomalías genéticas (síndrome de Down, síndrome de Prader Willi, síndrome X frágil, osteogénesis imperfecta, acondroplasia, fibrosis quística, enfermedad de Wilson).
  • Trastornos del espectro autista.
  • Anomalías congénitas secundarias a talidomida.
  • Secuelas de polio o síndrome postpolio.
  • Daño cerebral adquirido (por traumatismo, secuelas de tumores del sistema nervioso central, infecciones o intoxicaciones).
  • Enfermedad mental (esquizofrenia, trastorno bipolar).
  • Enfermedad neurológica (ELA, esclerosis múltiple, leucodistrofias, síndrome de Tourette, lesión medular traumática).

Edad mínima de jubilación por enfermedad

Según establece el RD 1539/2003, la edad mínima de jubilación, para aquellas personas que acrediten una discapacidad igual o superior al 45 %, será de 56 años.

Por otro lado, para las personas que acrediten una discapacidad igual o superior al 65 %, es de 52 años. En este caso, se puede anticipar la jubilación 0,25 años por cada año cotizado; y si además se acredita la necesidad de una persona externa para realizar las actividades básicas de la vida diaria, el número asciende a 0,5 años por año cotizado. Es decir, por cada 2 años cotizados, se podrá anticipar la jubilación un año.

¿Cómo se acredita la discapacidad?

Si existe una discapacidad, esta se acredita a través del IMSERSO (o, dependiendo de cada comunidad autónoma, existen órganos específicos que reciben los datos relativos a la certificación de discapacidad).

Si no es posible la acreditación mediante los organismos antes mencionados, la Seguridad Social tiene la última palabra: es quien se encarga de atribuir este deber a diversos órganos en diferentes momentos. Es decir, la entidad que acreditará la discapacidad para poder disfrutar de una jubilación anticipada será la que sea reconocida en ese momento por la Seguridad Social.

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