El caso específico de la jubilación a los 60 años

¿Es posible la jubilación a los 60 años? ¿Qué requisitos hay que cumplir? Aquí encontrarás todas las respuestas a estas cuestiones.

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Lo primero que uno debe tener en cuenta si sopesa optar a la jubilación anticipada a los 60 años es saber si se encuentra dado de alta o en situación asimilada de alta en la Seguridad Social. Si es así, existen una serie de condiciones más que debe cumplir.

Por un lado, se deben acreditar como mínimo 30 años de cotización al sistema público. Además, no puede ser voluntaria la finalización del trabajo o del contrato con la empresa para la que se colabora. También es importante recordar que el trabajador que quiera retirarse a los 60 debe haber cotizado un mínimo de medio año en el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) antes de realizar la solicitud de la pensión.

¿Se cobra lo mismo que en la jubilación en la edad ordinaria? La respuesta es no. De hecho, se aplican una serie de coeficientes que reducen de manera notable la cuantía de la pensión en función de los años cotizados, tal y como muestra la siguiente tabla:

Amb 30 anys de cotització: 8%

Entre 31 i 34 anys, un 7,5%

Entre 35 i 37 anys, un 7%

Entre 38 i 39 anys, un 6,5%

Amb 40 anys o més: 6%

¿Qué trabajadores pueden optar a este tipo de jubilación anticipada? Aunque existen una serie de especificaciones detalladas en la web de la Seguridad Social, se puede resumir en que este tipo de retiro anticipado aplica a los que tienen la condición de mutualista y que hayan cotizado antes del 1 de enero de 1967. A todos ellos se les aplicarán los coeficientes reductores de la tabla anterior en función de los años cotizados.

Por otro lado, también es posible retirarse a los 60 años si se opta por una jubilación parcial. ¿Cómo funciona? Por un lado, el trabajador y la empresa deben pactar con la empresa cuál es la disminución de la jornada laboral que ambos están dispuestos a asumir. La cifras de esta reducción pueden variar entre el 25% de la jornada hasta un máximo del 85%. La persona que es relevada se encarga de completar la jornada que hará otra persona contratada por la compañía para la realización de las tareas que considere oportunas. La empresa debe realizar un contrato de relevo al nuevo trabajador, por el que pagará únicamente por la parte de la jornada que realiza del empleado relevado. 

El contrato de relevo se prolongará hasta que el trabajador que se quiera jubilar alcance la jubilación en la edad ordinaria que le corresponda por los años cotizados. El trabajador relevado percibirá una cantidad de la Seguridad Social por el tiempo reducido y otra cantidad que le seguirá abonando la empresa por el tiempo restante.

Sea cual sea la opción que uno escoja, la pregunta clave a la hora de pensar en el futuro es cuánto voy a cobrar de pensión de jubilación. Recientemente se ha puesto en funcionamiento un simulador de jubilación que permite resolver estas dudas habituales y aportar algo de luz a las inquietudes de muchos. ¿Qué es lo que puedo hacer con esta herramienta? Básicamente estima, en función de diferentes variables, la diferencia entre lo que uno espera cobrar cuando se jubile según sus aspiraciones vitales y lo que presumiblemente cobrará en realidad. El resultado, por norma general, abre los ojos a más de uno y permite enfocar de otro modo la estrategia de ahorro de cara al futuro.

Aquí es donde entran en juego herramientas de ahorro a largo plazo como el plan de pensiones, el plan individual de ahorro sistemático (PIAS) o el seguro de ahorro individual a largo plazo (SIALP).

Lo más destacable del plan de pensiones se centra en sus interesantes ventajas fiscales. El ahorro que se realiza, hasta un máximo de 8.000 euros anuales o el 30% de las rentas netas del trabajo, es completamente deducible en la declaración de la renta.

El tratamiento fiscal también es la característica más relevante del PIAS. En este punto hay que hacer hincapié en que, si este producto se rescata en forma de renta vitalicia, queda exento de pagar impuestos. Como sucede con el plan de pensiones, la limitación anual es de 8.000 euros, siendo 240.000 euros el máximo que se puede aportar al producto.

La última de las herramientas es el SIALP, del que no se tributarán sus rendimientos siempre y cuando la inversión se mantenga al menos cinco años y no se superen los 5.000 euros por año y por persona.

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