Las fobias comunes y las raras: qué son y cuáles son las diferencias

Hay fobias raras y fobias comunes, pero todas tienen una definición en común: son trastornos que pueden afectar seriamente nuestra calidad de vida e incluso a quienes nos rodean. Pueden llegar a ser muy problemáticas incluso para nuestra rutina o nuestro trabajo. Pero, ¿qué son las fobias?

Como dijimos, son trastornos de ansiedad que se caracterizan por un miedo debilitante y extremo a un sentimiento, un animal, un lugar, un personaje ficticio, una situación, etc. Es irracional en mayor medida, ya sea por el nivel de miedo que provoca en la persona o por su propia naturaleza. Esto hace que la persona que lo sufre busque todas las alternativas para evitar la fuente que provoca ese miedo.

La mayor parte de las fobias aparecen en edades tempranas, aunque también puede ocurrir en edad adulta. Se derivan de una situación de estrés, un trauma o por imitación de un pariente o persona muy cercana que tiene una, en el caso específico de los niños.

Tipos de fobias

Hay muchos tipos de fobias, que pueden agruparse en varias categorías: simples o específicas, complejas y comunes.

  • Fobias simples: también consideradas específicas, son las que suelen desarrollarse en la adolescencia o la infancia. En esta categoría se incluyen las fobias a situaciones como volar; sexuales; corporales, como inyecciones; animales y ambientales (altura).
  • Fobias complejas: son las que provocan miedo intenso y mucha ansiedad por situaciones específicas. En este tipo de fobias destacan la fobia social y la agorafobia, que desgastan más que las anteriores, afectando sobremanera el día a día y la calidad de vida de las personas que las sufren. También las fobias raras. 
  • Fobias comunes: son aquellas muy del dominio público, como la aracnofobia, la claustrofobia, la acrofobia o la ofidiofobia.

Causas y reacciones de las fobias

Es difícil llegar a la conclusión sobre qué origina una fobia, aunque sí podemos tener una ligera idea.

Las simples, por ejemplo, son resultado de un trauma particular o acontecimiento doloroso. La genética también puede jugar un papel importante en ellas, al poder nacer con cierta predisposición a tenerlas.

En el caso de las fobias complejas, el origen es desconocido. Algunos especialistas señalan que los rasgos, la química cerebral y la genética son claves. Pero no hay nada seguro.

Las fobias pueden ser prácticamente asintomáticas, pero también pueden tener consecuencias muy intensas e incluso facilitar que se entre en pánico. Algunos síntomas son:

  • Sudoración
  • Náuseas
  • Mareos
  • Temblores
  • Frecuencia cardíaca acelerada
  • Dolor abdominal.

Factores de riesgo

¿Sabes si tienes o puedes desarrollar una fobia? Hay ciertos factores de riesgo que permiten tener una idea sobre ello:

  • La edad: como hemos comentado, suelen aparecer a los 10 años, pero también es posible en edad adulta, solo que no es tan común.
  • Parientes: el factor genético es importante. Si los parientes cercanos tienen alguna fobia, tú también podrías tenerla. Incluso si no la tienes por genética, puedes ser imitado por tus hijos.
  • Temperamento: si tu temperamento es más sensible, más negativo de lo normal o eres más cohibido, es un factor de riesgo a tener en cuenta.
  • Experiencias: los episodios traumáticos también funcionan como detonantes, especialmente si son muy negativos.
  • Conocer experiencias negativas: aunque tú no sufras en tu propia piel esa experiencia, conocerlas puede causar un impacto negativo (accidentes aéreos…).

Diagnóstico de las fobias

A la hora de diagnosticar una fobia, esta debe basarse en la evaluación clínica de un especialista en psiquiatría. En muchos casos, la detección es muy simple por la transparencia que muestran sus signos y síntomas, pero en otros puede resultar más difícil.

Para el diagnóstico correcto de una fobia se utiliza una entrevista diagnóstica entre el doctor y el paciente y unas pruebas de psicodiagnóstico. Además, si el especialista sospecha cuál es la causa orgánica de la fobia, realizará una resonancia magnética y unas analíticas como pruebas adicionales para considerarla.

Las complicaciones de un mal diagnóstico

Una fobia puede perfectamente complicarse para el paciente que la sufre. Aunque para muchos pueda resultar algo simple o sin mucho significado, para otros llega a ser devastador. Entre las consecuencias y complicaciones encontramos:

  • Aislamiento social. Evitar ciertos lugares o situaciones por un miedo puede conllevar problemas profesionales, en las relaciones o, incluso, académicos si tiene que ver con los más jóvenes. Pueden sufrir soledad, dificultad para relacionarse y un comportamiento incluso agresivo.
  • Trastorno en el estado de ánimo. Depresión y trastornos específicos de ansiedad pueden ser consecuencias más o menos graves.
  • Abuso de sustancias perjudiciales. Las drogas o el alcohol pueden convertirse en dos soluciones para el estado de ánimo.
  • Incluso el suicidio, en los casos más graves. 

Fobias raras

Entre la multitud de fobias que hay y que pueden englobarse en las categorías que señalamos antes, vale la pena destacar algunas consideradas como raras:

  • Eufobia: temor a recibir buenas noticias.
  • Somnifobia: miedo irracional al acto de dormir.
  • Gelotofobia: no se trata de un miedo a la risa como tal, sino que la risa ajena causa en la persona la idea de ser objeto de burla.
  • Omfalofobia: pánico ante el ombligo, ya sea propio o de los demás.
  • Efefobia: curioso miedo a las personas jóvenes.
  • Geniofobia: pánico a tocarse la barbilla.
  • Turofobia: malestar cuando la persona ve o huele queso.

Las fobias raras son parte de los miedos que provocan sentimientos de pánico y temor en nosotros. Difíciles de controlar y conocer su origen, son parte del día a día de muchas personas, quienes tienen que lidiar con sus consecuencias, a veces, nefastas.

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