El Júbilo de la libertad

En el primer tercio de nuestras vidas, solemos gozar de buena salud y disponemos de mucho tiempo. Pero carecemos de capacidad económica

En general, somos unos pésimos gestores de nuestro futuro. La juventud está sobrevalorada y el «carpe diem» impide al común de los mortales construirse un porvenir con sólidas bases para garantizar la libertad. Hablo de la libertad individual, que es la que de verdad cuenta y por la que vale la pena pelear. Una libertad que sólo puede ser disfrutada a partir de tres requisitos: buena salud, capacidad económica y disponer de tiempo.

En el primer tercio de nuestras vidas, solemos gozar de buena salud y disponemos de mucho tiempo. Pero carecemos de capacidad económica. Ya adultos, acuciados por las responsabilidades, lo que nos falta es tiempo. No es hasta la vejez cuando gozamos de capacidad económica y de tiempo, pero empezamos a perder la salud.

Eso es así hasta ahora, y en buena parte gracias al sistema público de pensiones que garantiza a nuestros abuelos unas rentas a las que se acogen también legiones de hijos y nietos azotados por el drama del paro. Los avances médicos nos dan la oportunidad de vivir 20 años extras con una razonable salud. Es precisamente en ese plus de vejez cuando podemos al fin disfrutar plenamente del sentido de la libertad.

La crisis económica y de natalidad, unida a la mayor esperanza de vida, ha puesto en un atolladero al sistema público de pensiones. Pero no por mucho tiempo. A la ampliación de la edad de jubilación, en nuestro país se une una más que probable reducción de las rentas a los futuros pensionistas en una paulatina convergencia del sistema público hacia la media europea, en el sentido de que los ahora cotizantes tendremos la pensión que el país pueda cubrir. No en vano, las previsiones indican que el 35% de la población española tendrá más de 67 años en el horizonte de 2050. El problema, más allá de tener una pensión digna, será garantizar que más de un tercio de los españoles dispongan del suficiente nivel de ingresos para mantener su consumo, porque, en caso contrario, el drama será estructural y las tasas de crecimiento interno serán planas, cuando no negativas.

A finales de 2014, los mayores de 50 años recibiremos una valiosa información relativa a la pensión esperada que el sistema público calculará en base a nuestra cotización. Al margen de que esta circunstancia disparará las aportaciones a los planes privados, como de hecho ha ocurrido a finales de 2013, dado que sus rentabilidades son superiores a cualquier depósito; también supondrá un aviso para el resto de la población que aspire a disfrutar de una jubilosa vejez en libertad.

Autor: Joan Carles Valero

http://www.abc.es/catalunya/20140219/abci-jubilo-libertad-201402190929.html

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