Jeroen Spijker: “El actual sistema de pensiones público no será suficiente para mantener una calidad de vida adecuada en el futuro”

El holandés Jeroen Spijker es investigador Ramón y Cajal del Centro de Estudios Demográficos (CED) ubicado en el campus de la Universitat Autònoma de Barcelona en Bellaterra. Es una de las voces más autorizadas de dicho centro en cuestiones relacionadas con el envejecimiento de la población y sus derivadas. Una de estas derivadas está relacionada con la creación de indicadores alternativos de envejecimiento en el caso español.

¿Cómo cree que tratamos una cuestión tan universal como el envejecimiento?

El tema del envejecimiento siempre se ha visto de un modo un tanto alarmista en general, tanto gobiernos como economistas. En mi investigación me he centrado en buscar -e incluso inventar- indicadores alternativos de envejecimiento. En España se considera a una persona mayor a los 65 años, que es la edad en la que se jubila, y es algo que no ha variado mucho desde el inicio de la prestación por jubilación en España en 1919.

Pues es casi un siglo…

Ahora la probabilidad promedio de sobrevivir desde el nacimiento hasta los 65 años ha aumentado muchísimo. Hoy, el 90% de las personas que nacen en España vivirán hasta los 65 años. Antes, en 1919, ese promedio era únicamente de un 32%. Por lo tanto, hoy es muy normal llegar a la vejez aunque seguimos tratando a las personas de 65 años igual que hace casi un siglo atrás.

¿Se debe redefinir qué es hoy vejez?

Exacto. Por ejemplo, los jubilados hoy tienen un perfil diferente a hace 30-40 años. Son activos y tienen mejor salud, entre otras cosas. Por ejemplo, la esperanza de vida de una persona de 65 años se ha doblado en la actualidad. La esperanza de vida de una persona de 65 años hace 100 años era de 10 años y hoy es de 21 años, incluso respecto a las décadas de los 70-80 el aumento ha sido llamativo. La conclusión incorrecta a la que hemos llegado es pensar que se pueden comparar personas de 65 años de hoy con las de hace un siglo o unas décadas atrás.

El aumento de la esperanza de vida lo cambia todo, ¿no es así?

Así es. También es importante destacar que hay indicios en la mejora de la esperanza de vida que señalan la existencia de pasos en la buena dirección en relación a la salud autopercibida. Es decir, que hoy se sobrevive y se hace con mejor salud que antes, especialmente en esta última década. Antes quizá las personas ya vivían más pero tenían una salud más deteriorada.

Su investigación también se centra en la tasa de dependencia, ¿me lo puede explicar?

Esta es otra de las partes importantes. Al final existirán también momentos de dependencia en nuestros últimos años. Es decir, habrá gente que tendrá que pagar para mantener su sistema de bienestar y de salud. Esto es algo que tampoco se ha mirado bien. Tal y como se calcula hoy, se coge la tasa de dependencia de la gente mayor por encima de 65 años y se dividen por las personas en edades laborales. Eso es mejorable.

¿Por qué?

Porque no controlan por la productividad. Es decir, casi la mitad de los que tienen entre 16 y 64 años no trabajan. Hay estudiantes, personas en el paro, amas de casa. Lo que yo hice fue inventar un indicador llamado Real Elderly Dependency Ratio que, además de controlar la esperanza de vida, lo que hacía era calcular la tasa de dependencia con las personas que realmente trabajan. En tiempo de crisis hemos visto que la tasa de dependencia sube no tanto por el envejecimiento sino porque hay muchas menos personas que están cotizando.

¿Cómo afecta esta nueva vejez a las pensiones?

El problema número uno de España en relación a las pensiones es su elevado paro. Si el 23% de personas en edad laboral pudieran trabajar la situación sería completamente distinta. ¡Cuántas cotizaciones adicionales tendríamos!

¿Únicamente el paro?

Es lo más determinante. Con todo, hay otro tema, del que no se habla mucho, que es la economía informal o negra. Con una tasa tan elevada de desocupación es evidente que muchos viven de este tipo de economía en b. Si este aspecto, en el que España es uno de los peores países de Europa, se corrigiera sería también algo positivo de cara al sistema público de pensiones. Supondría un 25% más del PIB, es decir, mucho más dinero para las arcas del Estado y en definitiva para el sistema de bienestar. Resumiendo: que el deterioro del sistema de pensiones no va únicamente ligado al envejecimiento de la población sino también a otros indicadores.

¿Qué otros factores influyen hoy en el actual sistema de pensiones?

Por otro lado, el retraso en la entrada en el mercado laboral debido a la expansión educativa. Todos necesitamos formarnos más para alcanzar nuestras metas profesionales y por eso nos incorporamos más tarde que en otras épocas al mercado de trabajo.

Entiendo.

Asimismo, también hemos detectado que la edad en la que la gente se prejubila ha aumentado. Si la edad promedio de salida del trabajo en los años 60 era de 68 años en 2001 esta misma edad cayó hasta los 60 años (aunque desde entonces hasta hoy ha aumentado un par de años).

¿Y en materia laboral?

Otro aspecto que también influye son los Expedientes de Regulación de Empleo, los ERE, que se dan en la empresa española desde los años 80. Es un tipo de despido colectivo por razones económicas, un procedimiento legal que fue inicialmente diseñado para salvar grandes empresas públicas en una mala situación económica pero que hoy en día es un mecanismo que se aprovecha por muchas empresas para mantener o aumentar beneficios reduciendo plantillas. Se habla mucho de aumentar la edad de jubilación pero se continúa teniendo este tipo de despido colectivo. Según la reforma del sistema de pensiones los trabajadores tendrían que trabajar hasta los 67 años de edad pero realmente mi pregunta es si solo esto solucionaría la crisis de los fondos estatales para las pensiones.

¿Y cuál es su respuesta?

Yo lo dudo. El elevado desempleo, donde estamos sólo por detrás de Grecia, y la baja tasa de ocupación laboral entre los 50 y los 64 años, son dos factores, a mi entender, determinantes en el campo de las pensiones públicas.

En cuestión de jubilación y pensiones, ¿cómo cree usted que estaremos dentro de 20 años?

En mi opinión, a medio plazo, todo dependerá del desempleo. Las que están en edad de trabajar ahora son las generaciones más numerosas pero muchos están en el paro o se van del país. Lo primero que hay que hacer es mejorar el mercado laboral. Los que hoy tienen entre treinta y pico hasta los cincuenta y pico años cuando se vayan a jubilar tendrán detrás a una generación en la que hubo pocos nacimientos para sostener el sistema de pensiones.

Los datos no son nada halagüeños

Hay un informe de 2013 sobre el sistema de pensiones que indica que el factor de sostenibilidad la Seguridad Social prevé que se pase de las nueve millones de pensiones actuales a 15 millones en 50 años, que es casi doblarlo. Por otro lado, investigadores de Viena han elaborado un estudio que indica cuál debe ser la tasa de participación laboral según la edad de jubilación para poder mantener la ratio entre los ingresos que los trabajadores transfieren a los pensionistas. Para España, aún subiendo la participación laboral al 90%, la edad de jubilación tendría que subir más allá de los 69 años. La clave, entonces, es la participación laboral.

Desde su punto de vista, ¿el plan de pensiones privado -u otro tipo de ahorro para el futuro- es necesario de cara a los próximos años?

El actual sistema de pensiones público no será suficiente para mantener una calidad de vida adecuada. Aconsejo que los jóvenes que empiezan a trabajar que cada cierto tiempo pongan un poco de dinero a ahorrar en un plan de pensiones. No pueden depender únicamente del Estado.

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