Diez trucos de antaño para ahorrar hoy

Endeudarse era un concepto que las familias prácticamente desconocían hace cuarenta años. La administración del presupuesto familiar, normalmente a cargo de la madre, tenía como objetivo el ahorro a futuro mediante el equilibrio entre ingresos y gastos. No existía lo superfluo.

No se vivía por encima de las propias posibilidades pero no faltaba nunca nada de lo fundamental. Así, lo crean muchos hoy o no, crecieron generaciones y generaciones de españoles.

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Mirando hacia atrás para tratar de buscar alguna vieja nueva idea con la que administrar el ahorro, desde el blog de VidaCaixa hemos elaborado estos puntos de la administración doméstica de antaño que nos pueden ser útiles hoy. Son los siguientes:

Administración

  1. Abuelas y madres guardaban los tíquets de la compra y posteriormente los analizaban con el objetivo de detectar los gastos superfluos, los innecesarios y los productos de los que se podía prescindir por su elevado precio. Hoy, además, la banca online permite conocer al detalle las compras que se realizan. Ésta puede ser una buena herramienta para saber por dónde van nuestros números y en qué vamos gastando nuestro dinero.
  2. Además de no gastar más de lo que se gana (regla básica de las abuelas), controlar los gastos y los ingresos era una de las tareas de las administradoras domésticas antaño. Se anotaban las entradas y salidas de dinero para controlar cómo evolucionaba el presupuesto familiar.
  3. Podemos prescindir del calcetín de la abuela y no hace falta que levantemos baldosas en casa. Quizá abriendo una cuenta ahorro remunerada podemos lograr nuestro objetivo de ahorro perfectamente.

Cocina

  1. No tirar la comida. Las abuelas y las madres lo aprovechaban todo. No había alimento que se quedará sin consumir. Hay muchas recetas online que se pueden hacer con sobras.
  2. Menús. Si se sabe lo que se va a comer, si uno se planifica, puede ahorrar en la cocina. La lista cuando se va al supermercado es fundamental para evitar productos superfluos.
  3. Alimentos frescos. Muchos prefieren comprar poco y mucho pero, como hacían las abuelas, lo mejor para el ahorro doméstico es comprar poco y con frecuencia. Lo alimentos frescos son mejores para la salud (y esto también es ahorro futuro) y también para el bolsillo (si los consumimos cuando toca).
  4. Cocina. Es casi una orden si se quiere ahorrar. Aléjate de las comidas preparadas, huye de los teléfonos de comida a domicilio. El ahorro empieza en la cocina.

Baño

  1. Afeitarse. Los abuelos cambiaban sus cuchillas de afeitar cada trimestre aproximadamente. Ahora la frecuencia es semanal o mensual y ello conlleva un aumento del gasto innecesario. Hay que buscar la manera que más se adecúe a nuestras necesidades para que afeitarse no se convierta en un gasto excesivo.
  2. Geles. Un gel no se termina hasta que no queda nada en el interior del envase. Las abuelas echaban agua para estirar dos o tres baños más el producto.
  3. Dentrífico. No se acaba hasta que se llega al final. Existen diversas maneras para poder aprovechar hasta la última gota de pasta de dientes.

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