El continente de plástico

Botellas de plástico, envases de yogures, bolsas de supermercado, tapones, pañales, pajitas, etc. El nuevo continente de plástico, el Great Pacific Garbage Patch, es una enorme masa flotante de residuos que el planeta no puede digerir al ser productos no biodegradables.

La mayoría de estos residuos son plásticos que flotan en la superficie del agua y se concentran en estas zonas debido a las corrientes marinas y el viento. De hecho, se compone de dos masas enormes, una al norte de Hawái y otra al sudoeste de Japón.

En 1988 la National and Atmospheric Administration (NOAA), agencia científica estadounidense que se encarga de monitorizar el estado de los océanos y la atmósfera, publicó por primera vez un artículo explicando la existencia de esta isla flotante, que entonces era tan grande como la Península Ibérica. En 2006, las Naciones Unidas estimó que en cada milla cuadrada del Océano Pacífico hay más de 46.000 piezas de plástico.

Se estima que cada año entre un millón y medio y dos millones y medio toneladas de plástico llegan a los océanos desde los ríos. Más de la mitad de este plástico es menos denso que el agua, por lo que se mantiene a flote. Estos desechos persisten en la superficie del agua hasta que se degradan en micro plásticos por los efectos del sol y la sal.

Impacto en la fauna

Cada vez hay más plástico en los mares y océanos. Se calcula que en 2050 habrá más plástico que peces en el mar. Muchos animales lo confunden con comida y les provoca graves problemas de nutrición, puesto que es un material tóxico. Más de 700 especies marinas se han visto afectadas por los desechos marinos, un 92% de las cuales han sido con plástico. Un 17% de estas especies actualmente se encuentran en peligro de extinción.

¿Hay solución?

Aunque se trata de una situación alarmante, hay muchas iniciativas que están trabajando y luchando día a día para revertir esta situación. Tras años de investigación e inversión, la estructura flotante Ocean Cleanup empezó un viaje para limpiar los océanos. Se trata de una enorme barrera de 600 metros de largo que recoge toneladas de plástico que se acumulan entre estos puntos. Formado por un gran tubo flotante y una red de tres metros de profundidad, esta estructura aprovecha las corrientes marinas para desplazarse.

El Ocean Cleanup mantiene toda la basura posible en un único punto del océano Pacífico para que varios barcos se encarguen de recogerla y llevarla a tierra firme, donde se recicla todo lo posible.

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