Cinco casos de éxito de consultoría financiera

Decía el conocido premier británico Winston Churchill que “para mejorar hay que cambiar, pero para ser perfecto hay que cambiar a menudo”. Recurrir a un consultor financiero puede ser la mejor decisión que un inversor, una familia o una empresa tome a lo largo de su vida para alcanzar el éxito económico, pero hay que pensar que, como ocurre cuando se acude al médico, siempre será mejor apelar a sus servicios cuando nuestras finanzas estén en condiciones de tomar un impulso positivo de cara al futuro, antes de que sea tarde y resulte inviable llevar a cabo ninguna estrategia efectiva.

Habilidades de un consultor financiero

El consultor financiero personaliza el trabajo con cada cliente y, casi como primer cometido profesional, su tarea es conocer bien a quien tiene en frente, entender su filosofía de inversión y su tolerancia al riesgo, discernir cuáles son sus objetivos en el largo plazo y llevar a cabo una planificación flexible en el tiempo y con no pocas dosis de paciencia y de gusto por la educación financiera.

Un consultor financiero es mucho más que un experto en mercados y finanzas. De hecho, su portfolio de habilidades es tan extenso que, a modo de resumen, cabe citar:

  • Análisis de datos e informaciones, transformándolos en un lenguaje comprensible que sirva a su cliente para tomar decisiones de inversión informadas.
  • Elaborar informes y otros documentos que resulten de interés para el perfil inversor del usuario, sea persona o empresa, estando permanentemente al tanto de cualquier novedad financiera que pudiera ser pertinente.
  • Planificar la estrategia de inversión en base a los objetivos vitales del cliente, teniendo la suficiente flexibilidad como para poder amoldarla a los cambios que se vayan produciendo en el largo plazo.
  • Velar porque todo se haga dentro de la legalidad, ajustándose a los presupuestos y tiempos del cliente en todo momento. Es decir, actuar bajo los más estrictos niveles de ética y transparencia posibles.
  • Tener habilidades psicológicas para empatizar y entender a sus clientes, siendo capaz de aportar serenidad profesional en momentos delicados, tanto de caídas en los mercados como de alzas desproporcionadas.
  • Ser capaz de analizar en todo momento si las inversiones se ajustan al perfil de riesgo del cliente, actuando como filtro previo antes de presentarle cualquier posible oportunidad.
  • Supervisar periódicamente el presupuesto de su cliente para proponerle la reasignación de recursos cuando resulte pertinente.

La estrategia financiera como guía

Con estas características, el consultor es capaz de desplegar su estrategia financiera profesional, procurando ayudar a su cliente a cumplir con sus objetivos, lo que se refleja, por ejemplo, en algunos casos de éxito como estos:

1. Sacando su vena más docente para calmar al inversor y evitar que sea impulsivo con las caídas que se han producido recientemente en los mercados por la pandemia de la covid-19. La experiencia en recesiones anteriores señala que no es una buena estrategia vender ahora para obtener liquidez y esperar un futuro repunte de los mercados, sino mantener posiciones, ser frío y confiar en la filosofía de inversión que se desarrolle.

2. Asesorando al cliente sobre cómo lograr que sus inversiones tengan un mejor tratamiento fiscal. Por ejemplo, en los productos de ahorro existen muchas particularidades, como:

  • Planes de pensiones: Los partícipes que aporten a planes de pensiones podrán desgravarse anualmente la menor de las dos siguientes cantidades:
    • La aportación realizada, que tiene como tope 2.000 euros.
    • El 30% de los rendimientos netos del trabajo y actividades económicas.
  • Plan Individual de Ahorro Sistemático (PIAS): Permiten poner hasta 2.000 euros al año, hasta un máximo de 240.000. Para gozar del incentivo fiscal debe cobrarse en forma de renta vitalicia.
  • Renta vitalicia: Su principal ventaja fiscal es que, si se tienen más de 65 años y se realiza la venta de un activo –como una segunda residencia o un fondo de inversión–, la ganancia patrimonial que se obtiene queda exenta si se usa para adquirir una renta vitalicia con las características reguladas en la normativa.
  • Unit Linked: Los rendimientos obtenidos tienen la consideración de rendimiento íntegro del capital mobiliario, tributando como renta del ahorro en el IRPF, sometido a una retención del 19%, a practicar por la entidad.

En el caso de los fondos de inversión, su principal ventaja fiscal estriba en la exención de tributar por las ganancias en caso de reinvertir en otro fondo. Es decir, si se traspasa el dinero de un fondo a otro, no se deben abonar impuestos en la declaración de la renta. Esta exención por traspaso y reinversión permite aprovechar el interés compuesto y ahorrarse un mínimo del 19% de las ganancias por cada cambio, que, de otra forma, habría que pagar a Hacienda.

3. Guiando a las empresas en momentos de estrangulamiento de la liquidez, como puede estar ocurriéndoles en esta crisis a muchas empresas, a gestionar mejor la tesorería, revisando los períodos de cobro y de pago, las reservas, los principales ratios financieros o el flujo de caja.

4. Redefiniendo la cartera de inversiones de un particular que no estaba alineada con su perfil personal de riesgo, lo que le generaba una intranquilidad que era inasumible en un proyecto a largo plazo.

5. Adaptando el portfolio de inversión de un cliente con perfil conservador que, aun en la actual coyuntura de bajos tipos de interés, mantenía todo su capital en depósitos que apenas le generaban rentabilidad. Hablando con él, explicándole con calma la situación y midiendo con cautela cada paso que se daba, el consultor fue capaz de modificar su cartera hasta incluir una parte relevante en renta variable que empezó a lograr retornos importantes.

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