Diez consejos para tener un buen día

Un buen día es algo que depende en gran parte de nosotros. Todos tenemos problemas y todos nos encontramos con baches por el camino. Niños, jóvenes, adultos y mayores. Cada uno, en su escala, tiene una vida llena de flores y de piedras. Las flores o las piedras son algo que nos podemos encontrar, pero también algo que podemos buscar. Crear momentos de felicidad es cuestión de entrenamiento. Igual que hay personas completamente centradas en la parte negativa de la vida, que escuchan y reproducen las malas noticias, que hablan mal de los demás, que anticipan peligros que raras veces ocurren, también hay otras personas que saben darle un giro a la vida y centrarse en todos los momentos de paz, pensar en positivo, estar centrados en su vida y en las soluciones.

Las personas que buscan y provocan su felicidad no son más ilusas, ni más subjetivas, ni más naífs. Son personas que tienen problemas, que analizan el riesgo igual que los demás, pero que deciden darle más valor a lo que funciona. Cambiar el estado anímico está en gran medida en nuestras manos. Es cierto que hay personas que sufren un desequilibrio con sus neurotransmisores y que realmente lo tienen más complicado que otras para sentir placer y alegría. Pero incluso en estos casos, los pequeños cambios nos conducen hacia una vida mejor y más satisfecha.

Aquí te dejo diez píldoras que pueden ayudarte a darle un pequeño giro al día:

  1. Descansa. No le robes tiempo al sueño. Es importantísimo para tu rendimiento físico, mental y para tu estado anímico.

  2. Llama a alguien que te haga reír, que te inspire, que te insufle su energía. Hay personas que son revitalizantes.

  3. Dedica tiempo a lo que se te da bien y, además, te divierte. Cantar, bailar, cocinar, hacer puzles, manualidades, juegos de lógica. Disfruta, ponte un reto, activa tu sistema de recompensa. La dopamina te hará sentir realmente bien.

  4. Acaba algo pendiente. Ordena un cajón, regala ese jersey que llevas años sin ponerte, manda esa felicitación pendiente, compra ese regalo. Acabar lo pendiente nos hace sentir muy satisfechos e incrementa nuestro bienestar.

  5. Dedica tiempo a tu cuidado. Manicura, una buena ducha relajante, ponte crema en las manos, toma un té tranquilamente, pasea sin prisa aunque el paseo solo dure quince minutos. Pero serán quince minutos tranquilos. Siéntete bien dedicándote cortos espacios de tiempo.

  6. Revisa todos tus antiguos CD y escucha alguno. Siempre hay tiempo para la música. Aprovecha para combinarlo con alguna de las otras actividades, mientras preparas la cena, cuando te duchas o cuando te vistes.

  7. Háblales a los tuyos de momentos pasados, divertidos, chulos y comparte fotos antiguas. Es divertidísimo sacarles fotos a tus hijos durante el momento cena de cuando eras pequeño o adolescente. Ya verás la cara de sorpresa que ponen. Ellos te han conocido siendo padre o madre, no siendo niño. Les hará reír tu peinado, tu forma de vestir, y además será muy reforzante, pues te van a decir decenas de veces lo guapo o guapa que eras.

  8. Comparte con alguien una buena noticia. A la hora de tomar café, cuando haces un pequeño descanso, cuando hables con tu madre o al llegar a casa. La gente tiene mucha facilidad para compartir noticias catastróficas. Suelen llamarnos más la atención que las buenas. Compartir cosas buenas es contagiar a los demás y a ti mismo el optimismo y la alegría por la vida.

  9. Hazlo bien. Con la cantidad de cosas que tenemos por hacer y el ritmo de vida que llevamos, rara vez tenemos momentos para repetir lo que no hemos hecho con cuidado o hemos dejado a medio hacer. Dedica tiempo, mimo y cuidado a tu trabajo y a tus responsabilidades. Una vez leí una frase que decía algo así como: “Si no tienes tiempo para hacerlo bien ahora, ¿cuándo lo tendrás?”. No recuerdo de quién era, pero me pareció esclarecedora. El momento es ahora y tu nivel de bienestar aumenta con el trabajo bien hecho.

  10. Tres agradecimientos antes de acostarse. Si adquieres esta rutina, te darás cuenta de la calma que sientes antes de conciliar el sueño. Esta técnica te enfoca en lo positivo. El agradecimiento nos convierte en mejores personas. Y consigue además relativizar otros momentos duros del día.

“¿Qué día es?”, preguntó Pooh.

“Es hoy”, contestó Piglet.

“¡Ah, mi día favorito!”, dijo Pooh.

 

En gran parte, tu día favorito también depende de ti.

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