Cómo mantener la conexión con otros trabajando a distancia

Los seres humanos somos seres sociales, necesitamos las relaciones. Necesitamos de otros para crecer, vivir, pertenecer, darnos afecto y amor… En definitiva, nos necesitamos los unos a los otros para sobrevivir. 

Los seres humanos somos más emocionales que racionales y, por ello, necesitamos de esta conexión emocional, al igual que necesitamos agua para beber cada día.

¿Qué es la conexión? / ¿Cómo entendemos la conexión?

Según la Real Academia Española, la palabra conexión significa “unir o poner en comunicación doscosas o dos personas, o una con otra”.Y, también, “lograr una buena comunicación con alguien”. 

La palabra conexión tiene que ver con el vínculo, con lo que nos hace pertenecer… uno de los principios sistémicos elementales. Y los seres humanos hacemos casi cualquier cosa por pertenecer. 

¿Y qué sucede ahora que el teletrabajo supone una gran parte de nuestros días? ¿Qué sucede ahora que tenemos restringidos nuestros contactos sociales? ¿Qué sucede ahora, que dar un abrazo puede ser peligroso? 

Muchas personas están viviendo momentos de mucha soledad y de desconexión. 

La importancia de tomar conciencia. 

Lo primero que queremos hacer es traerlo a la conciencia, ¡así que enhorabuena si estás ahora pensando en ello! 

Para poder conectar con otros, el primero paso es poder conectar con nosotros mismos: desarrollar nuestra capacidad para darnos cuenta de qué nos está pasando, aprender a distinguir entre emociones –más allá del “estoy bien/mal”– y desarrollar un lenguaje apropiado para poder nombrarlas sin avergonzarnos y darles un lugar adecuado en nuestra conversación. Podemos nombrar nuestras emociones, cómo nos sentimos… cómo estamos. 

Muchas veces vamos con tantas prisas y tan en piloto automático, que ni siquiera nos damos cuenta de lo que nos está pasando. En nuestra sociedad hay muchos elementos que nos desconectan de nuestras emociones, de nuestras relaciones y de nuestros deseos: la multitarea, la inmediatez, la sobreestimulación tecnológica e informativa, etc. Necesitamos parar, escucharnos, estar en el aquí y ahora, respirar… para volver a tomar contacto con nosotros mismos y con lo que nos pasa.

Así que, si al leer estas líneas te das cuenta de algo, ¡es el primer paso para pasar a la acción!

En segundo lugar, resulta de ayuda tanto hablar de ti y de cómo estás, como preguntar al otro cómo se siente. De hecho, en el momento en el que comenzamos a hacerlo nosotros, abrimos un espacio en el que el otro se siente legitimado para hacerlo, y desde este lugar podemos conectar. 

Una vez que tomamos conciencia, ¿qué podemos hacer para estar más conectados? 

  1. Tal y como explica Stephen R. Covey en su libro Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, todos ocupamos distintos roles en nuestro día a día: esposa/marido, hijo/a, madre/padre, compañero/a de trabajo, jefe, colaborador… Dedicarnos unos minutos a clasificar cuáles son y qué importancia tienen para ti puede llegar a ser muy útil. Puedes ponerlo por escrito e incluir espacios determinados para ello en tu planificación semanal… ¿Cuáles son esas personas concretas en las que quieres poner el foco?, ¿qué relaciones son más importantes para mí ahora?, ¿cómo voy a cuidarlas?, ¿cuánto tiempo tengo para invertir?, ¿qué maneras tengo para conectar?, ¿cuáles son mis opciones con mi tiempo y mis circunstancias?, ¿qué me gustaría conseguir con ello? La agenda, aquí, puede ser nuestro mejor aliado. 
  2. Intercala espacios de tiempo en tu día a día, espacios de interacción con compañeros, colaboradores, jefes y stakeholders en general, con momentos de trabajo en flow (trabajo que requiere concentración, creatividad, sin interrupciones, de conexión personal…).
  3. Propicia espacios laborales online en los que podáis hablar de aspectos más personales (espacios informales) de vuestras vidas, en un ambiente más relajado y libre. Recomendamos poder verse con el equipo con cámara, a ser posible todos los días, aunque tan solo sea cinco minutos, para evitar sentirse aislado. 
  4. Si vives con la familia o compañeros de piso, intercala también estos momentos digitales con la presencia de tus convivientes… Y, por supuesto, ¡la conexión de un abrazo no tiene color! Y lo corporal es algo de lo que estamos muy necesitados últimamente… ¿Cuánto hace que no das un abrazo consciente, tranquilo, reconfortante? Aprovecha a hacerlo con esas personas con las que sí puedes… Párate y abraza. 
  5. Si vives solo y teletrabajas, busca espacios de trabajo compartidos si lo necesitas… desde trabajar en una cafetería hasta buscar un espacio de coworking. También puedes quedar con alguna persona para trabajar y así hacer los descansos en compañía. 
  6. Otra opción es clasificar la tipología de las tareas que tengas que hacer durante el día, y aprovechar aquellas que no requieran de un ordenador para incorporar el movimiento… ¡Tal vez puedas trabajar un rato conectado con la naturaleza
  7. La gratitud tiene un grandísimo poder sobre nuestra mente y nuestro cuerpo: da las gracias por todo lo que sí consigues llevarte de esta situación: empezar aquel proyecto personal o formación profesional que llevabas años posponiendo, pasar más tiempo con tus seres queridos, hacer esa reorganización en casa, ahorrar… Si al principio te cuesta un poco y quieres incorporar la gratitud en tu día a día, prueba con “the three good things”. Durante 7 a 10 días, haz un repaso de tu jornada y apunta tres cosas por las que estás agradecido. Al principio quizá tengas que pensarlo un poco, pero tras algo de tiempo, se hará más sencillo y natural. Incluso te ayudará a tomar conciencia de estos momentos cuando lo estés haciendo y conseguirás disfrutarlos aún más. 

Cómo organizarme desde la flexibilidad

  1. Piensa en cómo vas a conectar. Como decíamos, es esencial para nosotros como seres humanos. Y necesitamos de esta conexión tanto en el ámbito personal como profesional. Una vez has establecido los diferentes roles en tu día a día, ¿cómo lo vas a hacer? Ahora más que nunca, desde nuestra responsabilidad, somos nosotros los que debemos buscar espacios para poder relacionarnos desde lo personal. También en la empresa. ¿Qué espacios tengo en mi día a día laboral para conectar y hablar de cosas que no sean trabajo? ¿Cómo estoy sustituyendo el café que nos tomábamos todas las mañanas cuando íbamos a la oficina de manera presencial?
  2. Para esa conversación que vas a tener, párate a pensar qué será más eficiente: WhatsApp, correo electrónico, llamada de voz, llamada con cámara, vernos presencialmente (y hablarnos con la mirada, debido a las mascarillas…). Lo mismo sucede con las relaciones personales: una llamada, un mensaje de cariño, una quedada en la naturaleza… A veces basta con un emoticono a través de WhatsApp para mandar una muestra de aprecio a alguien y decirle: “Estoy aquí”.

Al fin y al cabo, la conexión parte de uno mismo y la conexión con los demás se puede incrementar gracias a pequeñas y, muchas veces, sencillas acciones que nos corresponde incorporar en nuestro día a día desde la responsabilidad. ¡Y eso solo es posible si somos conscientes de ello! 

¿Y tú que vas a hacer para cuidar tu conexión? 

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