Cambios de conducta para ahorrar mejor

Enero es por excelencia el mes del ahorro. No porque uno tenga la intención de ahorrar, sino porque viene de un desgaste desmedido en Navidad. La famosa cuesta de enero consiste en ver de dónde reducimos para poder tapar los agujeros que han dejado las tarjetas. Enero es el mes que tiende, como todo en la vida, al equilibrio. Incluso no queremos gastar porque estamos hastíos de tanta tienda, de tanto consumismo, de tanta frivolidad. 

En lugar de tener que afrontar cada año la cuesta de enero deberíamos revisar nuestra escala de valores y conductas con relación al consumo. Compramos sin sentido, compramos utensilios, ropa o tecnología que no necesitamos. Compramos por encima de nuestras posibilidades. Se piden incluso préstamos para vacaciones o para celebrar la comunión de un hijo. Se ha perdido el norte con el dinero. Y se ha perdido la sensibilidad al comprar y regalar. Se prefiere regalar en tropel, sin sentido, pero regalar, que tener un detalle hecho a mano. 

Muchas familias se molestan cuando el regalo no es lo suficientemente valioso, se sienten de menos, ninguneadas, entendiendo valioso por caro. La gente anda agobiada con las compras para no incomodar al amigo invisible, para regalar bien a los sobrinos y que no haya comparaciones y que nadie se sienta humillado o criticado. Se compran regalos fuera de presupuesto por no quedar mal en la comunión del hijo de un amigo o de un sobrino. Los regalos son estresantes y al final terminas por regalar caro, pero sin pensar en su utilidad, en la ilusión que le hace a la persona. Y llega enero y estás desbordado.

Hoy te invito a reflexionar sobre tu estilo de consumo para que, llegada la fecha de un cumpleaños, las rebajas, tus propias compras, te replantees un consumo más consciente y responsable. Esto ayudará a sanear tu economía y también a sentirte mejor contigo mismo. 

Antes de volver a comprar, limpia

¿Tienes el armario abarrotado de ropa? ¿El mueble del baño lleno de maquillajes y cremas? ¿La cocina con muchos cachivaches que no utilizas? ¿Tienes artículos de decoración que te molestan a la vista? Te animo a hacer limpieza, a ver tu casa desahogada de cosas sobrantes. Regala, dona, tira lo inservible, y una vez hayas hecho limpieza, haz una lista consciente de cosas que necesites. Hay personas que cuando se ponen a ordenar el armario terminan por regalar ropa que ni siquiera han estrenado, con la etiqueta puesta.

La tarjeta se paga

A lo que gastas con la tarjeta hay que hacerle frente. Parece que al no tener que sacar el dinero, no gastas. Te propongo que durante un tiempo dejes la tarjeta en casa, o la lleves solo vinculada a una cuenta en la que tengas únicamente el dinero de “gastos del mes”, la compra de comida, los gastos de farmacia, consumo de combustible para el coche, etc. Si tiras de tarjeta para todo, sobre todo si es la de crédito, no tomas conciencia de lo que vas gastando y a final de mes se te van acumulando las deudas. Mucha gente termina utilizando otra tarjeta para pagar las deudas contraídas con la primera. Y esto es la pescadilla que se muerde la cola. 

Sal solo con tu propuesta de gasto

Si te gusta ir de compras, sal a la calle con el dinero justo que vayas a gastar. Si te has propuesto que tienes cien euros para las rebajas, solo son cien euros. Y deja las tarjetas en casa. Si sales con cien euros y las tarjetas, al final te terminas convenciendo de que una prenda es un chollo, un fondo de armario o que la necesitas, cuando no es así. Aprende a autorregularte con tus compras.

¿Lo necesitas?

Muchas de las compras y gastos que hacemos suelen ser impulsivos. Son prendas y artículos a un precio asumible que no nos planteamos si comprar o no. Nos gusta y pagamos. ¿Pero de verdad necesitas un jersey más, una crema más, un libro más que se te acumula a la lista de libros no leídos? No te digo que no compres. Solo que reflexiones sobre esa compra. 

Si te emociona algo, piensa durante unos días

Muchas son las personas que tienen aficiones caras o a quienes les fascina la tecnología y desean hacerse con la última novedad de móvil nada más salir al mercado. Luego comprueban que el placer era más por adquirirlo que por el hecho de luego tenerlo. Échale el ojo a lo que desees, pero no lo compres de forma inmediata. Date unos días para reflexionar. ¿Necesitas esas zapatillas de running que valen doscientos euros o puedes aguantar unos meses más con las tuyas? ¿De verdad ese teléfono te va a cubrir de felicidad o puedes esperar a tu cumpleaños para tenerlo? ¿Necesitas un nuevo casco para la moto, te va a salvar mejor la vida, o solo es un capricho? Ahora lo tenemos todo a un clic. Y con ello, cuando llegan los cumpleaños o la Navidad, ni sabemos qué pedir de regalo ni sabemos qué regalar. Porque lo tenemos todo cuando queremos tenerlo. Y así los regalos y los días señalados en los que se regala pierden valor e ilusión. 

Lee sobre sostenibilidad

Fabricar todo lo que consumimos, ya sea textil, tecnología, consumo de alimentos, supone un desgaste enorme para el planeta. Comprar menos contribuye a cuidar del planeta y también es importante saber dónde comprar. Existen marcas nuevas que fabrican sus prendas de ropa con el plástico recogido del mar, por ejemplo. Sería importante informarnos de qué empresas ayudan a la sostenibilidad, al cuidado del medio ambiente, cuáles son éticamente responsables, y favorecerlas. 

Minimalismo

Hay una corriente que se llama minimalismo, que consiste en tener lo necesario, lo esencial, en eliminar lo superfluo, en comprar conscientemente, en no acumular, en no consumir por consumir, en comprar de forma sostenible. En Netflix tienes el documental Minimalismo. A mí me pareció muy inspirador. 

Regala con amor

Regalar con amor significa regalar detalles cargados de valor emocional y personal. Una nota a mano, un papel bonito de regalo, un regalo pensado. El valor no está en el precio sino en el significado que tiene para la persona. Esto supone pensar y darle vueltas a qué regalar, algo que a veces somos reacios a hacer. Se deja el regalo para última hora, se va con prisa y, al final, el valor del dinero termina supliendo el valor emocional.

Haz una hucha

Busca ahorrar de la forma que quieras. Una hucha, una cuenta solo para ahorrar, un lugar en el que metas, pero no saques. Hoy es un día genial para empezar a ahorrar. Ponte un propósito, una cantidad cada semana, o al mes, o un porcentaje de lo que ingresas. Mira a ver con qué puedes comprometerte. 

La solvencia económica es un pilar importante para la serenidad de una persona. Muchas veces no la tenemos porque es complicado hacer frente a tanto gasto como tenemos. Pero muchas otras veces no la tenemos porque no somos conscientes de lo mal y caprichosamente que gastamos. Te animo a seguir estos consejos y buscar tu tranquilidad financiera.

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